lunes, 19 de octubre de 2015

Abrazame hasta que se vaya Rozitchner


Querido Mauricio ha destronado la Carta Abierta al Papa Francisco del podio del ñoñismo zalamero obsecuente.
Se podrían dedicar horas a señalar frase tras frase la total desidia mental de quien es, minuto a minuto, la tragedia de su apellido.
Pero me preocupa otra cosa.
Preocupa la pasmosa ignorancia de este tipo por lo que significa la función pública y las consecuencias de su ejercicio.
Inquieta que el referente intelectual haya editado dos números y apunte la ocupación futura de Mauricio Macri como la del advenimiento espiritual.
Rozitchner no habla de estabilidad, confianza o las cosas que le exige el partido de Mauricio al gobierno nacional, sino que describe la venida de un cambio espiritual de la sociedad a partir de una posible presidencia de Macri.
No ya una Era de Acuario, La Era de Mauricio.
Age of Mauricioooo,
 Mauuuuriiicioooooooo

Pone al jefe de gobierno saliente en el lugar de líder espiritual de aquellas personas que “quieren hacer las cosas bien” y le encarga la tarea de hacernos más buenos a todos.
Lo preocupante no es que Rozitchner sea un imbécil. Es que queda explicitado desde la línea editorial misma de la revistita, que su programa es el no programa, y que su decir político es la anti política en sí misma. La anulación total del sentido de lo colectivo, en pos de horizontes individuales difusos y engañosos.
Es todo tan posmo y tan berreta que asusta.
Cuando Rozitchner y el Ladrón de Hamburguesas mantienen que quieren construir “Una oferta que no se basa en un culto a los muertos, sino en la energía de los vivos. Cuya fuente de inspiración no sea el pasado, sino el futuro. Que esté más concentrada en el hacer transformador y en el aprendizaje continuo, más que en la identidad construida a partir de lo que uno no es. Construir esa oferta política aspiracional, humanista, contemporánea, positiva, abierta y colaborativa es la aventura en las que nos embarcamos"; queda claro que no pretenden hacer ni tampoco comunicar nada político, sino amalgamar lo fantaseoso con los manuales del Consenso de Washington, más un componente importado de republicanismo White Trash, para promulgar que El Cambio solo vendrá de la mano de gestores con amplia sensibilidad hacia lo espiritual.
Un tipo que se levanta con ganas de salir adelante todos los dias.
Un tipo que te diga “el universo conspira a nuestro favor”, mientras le paga a Griesa.

Un tipo que recite el mantra:

In God, we trust.
All the others pay cash.


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