Un año ha sucedido desde aquella frase “¿Que te han hecho Daniel?, parecés panelista de 678”
El agua bajo el puente ha dejado a más de uno como panelista y adoratriz del programita de Gvirtz. No solo hemos visto cada vez más horrorizados a la vez que impotentes cómo nos estallaban las libertades previas una a una en la cara, como globos -los que acusamos de haber comprado a los que votaron el cambio-, sino que nos quedamos cortos.
Muy cortos.
Cada vez que algún ciudadano con simpatía por determinadas políticas públicas, temeroso de su desaparición, alertaba sobre la posibilidad de perder programas de fomento al consumo, al estudio, a la cultura y el arte, aparecían como por invocación algunos casuales a desalentar tu vehemencia con un antipático tonito de duda sabihonda. “Ay pero ¿de verdad crees que…?”, “Che pero no es para tanto”, “Las tarifas son nimias, ninguna empresa va a querer invertir”, “Está bien que paguemos más, como en el resto del mundo”, “No digan pavadas, Macri no va a perseguir al que piensa distinto”, “El Kirchnerismo ya hizo tal cosa”.
Todos tenemos a alguno de esos en mente.
De derecha a izquierda, pasando por gente que efectivamente votó por Scioli tenemos a algún familiar, conocido, amigo, etc, que ofició de abogado del diablo hace un año.
Algunos son los mismos que preferían ver quemadas las Qunitas por una dudosísima denuncia de una mediatica legisladora con escasísimo caudal electoral, responsable del bardo del dengue en el norte durante la presidencia de CFK.
En realidad, jamás debatimos política con ellos.
El ardid mágico del auge de las redes sociales nos llevó puestos como militantes y ciudadanos.
Encaramos el asunto como consumidores de determinados bienes políticos, y el antikirchnerismo ofició de plataforma descontracturada onda Change.tuvieja para censurar esos mismos bienes políticos.
Simbólicos.
Encaramos el asunto como consumidores de determinados bienes políticos, y el antikirchnerismo ofició de plataforma descontracturada onda Change.tuvieja para censurar esos mismos bienes políticos.
Simbólicos.
De ahí el fanatismo de los iconoclastas de la pesada herencia por cebarse sobre las figuras y todo lo dejado por el kirchnerismo. No es maldad, aunque pueda haberla. Es alimentar el fuego que los llevó a ganar la elección del año pasado.
Es por eso que los militantes de izquierda apoyaron la primera marcha por Milagro Sala, pero no vinieron al acto porque “no vamos a ir a hacerles de público mientras cantan que vamos a volver” (textual de un gran cuadro trosko).
Es por eso que cuando vemos a los troskos cagados a palos en la Panamericana no salimos a arrancarnos las pestañas, ni prendemos fuego los teclados con la nafta de nuestra indignación como si hacemos cuando le pegan o meten presos a los pibes que pintan murales de Néstor y Cristina.
Es por eso que cuando vemos a los troskos cagados a palos en la Panamericana no salimos a arrancarnos las pestañas, ni prendemos fuego los teclados con la nafta de nuestra indignación como si hacemos cuando le pegan o meten presos a los pibes que pintan murales de Néstor y Cristina.
Pusimos al kirchnerismo bajo la lupa, y jamás pudimos hablar de política posta.
Es decir, nunca pudimos subir uno o dos niveles el debate, preguntarle a nuestro interlocutor que deseaba para la sociedad argentina, que medidas esperaría de un presidente, por ideal y romántica que sonara la respuesta.
Nunca pudimos hacer inclusivo el debate.
Nunca pudimos hacer inclusivo el debate.
Utilizamos la agenda de los medios, olvidando que toda oposicion está presente en la agenda, es constitutiva de ella.
Al encarar mal el debate por los próximos cuatro años, desdibujamos el debate por los proximos 40.
Al encarar mal el debate social, convirtiéndolo en el ping pong más embolante del mundo, acabamos con un gobierno que se sostiene en todo aquello que dijo que no iba a hacer hace un año.
Un gobierno al que nadie en los sectores populares creía tan malo como decían los kirchneristas, y que, ante la evidencia de que es aún peor (y esto dicho por los ex aliados de quienes hoy gobiernan) balbucea en conferencia de prensa que la culpa es del kirchnerismo.
Y si trazamos cualquier conversación de sobremesa con la parte de la familia que no votó a Scioli, es culpa del kichnerismo por no haber ganado incontestablemente en la primera vuelta.
O es culpa del kirchnerismo por agotarse.
O es culpa del kirchnerismo por no revolucionar las bases de la democracia burguesa.
O es culpa del kirchnerismo por no producir un liderazgo fuera de La Jefa.
O es culpa del kirchnerismo por ser muy pejotista.
O es culpa del kirchnerismo por faltarle pejotismo y coquetear con los desgarrados.
O es culpá del kirchnerismo porque se perdió en Córdoba.
O es culpa del kirchnerismo porque no lo voló de la Ciudad de Buenos Aires cuando tuvo oportunidad.
O…
Porque tras un año, seguimos en la misma:
Cada vez que impugnamos una medida del macrismo, invitamos a alguien a cuestionarnos por kirchneristas o gente que no deja gobernar. Así es el manejo de comunicación del PRO.
No pueden decir que no vienen de la política porque gobernaron 8 años la Ciudad.
No podemos decir que nos mintieron como a quinceañeras porque hicieron a escala nacional, lo que venían haciendo a destajo en la Ciudad.
No podemos decir que nos mintieron como a quinceañeras porque hicieron a escala nacional, lo que venían haciendo a destajo en la Ciudad.
Pero, pueden aducir que todo lo malo que vemos, es a causa de la identidad kirchnerista. O por fanatismo, o por desconocimiento de que el kirchnerismo es peor que el nazismo.
El que te decía hace un año que vos exagerabas cuando decías que se terminaba el Conectar Igualdad, hoy te dice sin que se le mueva un pelo que “pobres hubo siempre”.
Si, el mismo que el año pasado lloraba con los chicos con hambre del norte y al que no le importó la suspensión de la campaña de prevención del Dengue en enero, que mató a varios de esos chicos con hambre del norte.
Ahora sabemos mejor.
No nos engañemos… Macri ES representativo. Representa una forma de pensar, de sentir y de hacer política. Representa la forma en que varios se figuran el mundo de lo político. ¿O no notaste la paz que ahora invade los cuerpos progresistas, dado que volvimos a la tranquilidad tradicional de tener un presidente mamarracho internacional, en vez de esa cosa molesta de que 2 de cada 5 estén en conformidad con el primer mandatario?
No nos engañemos… Macri ES representativo. Representa una forma de pensar, de sentir y de hacer política. Representa la forma en que varios se figuran el mundo de lo político. ¿O no notaste la paz que ahora invade los cuerpos progresistas, dado que volvimos a la tranquilidad tradicional de tener un presidente mamarracho internacional, en vez de esa cosa molesta de que 2 de cada 5 estén en conformidad con el primer mandatario?
Volvimos a la tranquilidad tradicional de ser un país sin satélites, sin distribución de la renta, sin oportunidades, sin sueños, sin futuro.
Y lo único que puede despertarlos de ese sueño tranquilo en donde nada vale, porque nada importa, porque al que no tiene nadie le da, es el kirchnerismo simbólico.
Hay que volver a discutir política por fuera de las casacas de cada quien.
Para eso, compañeros, hay que sacrificar con cara de poker, las nuestras.
No significa no militar, no significa ir para atrás, no significa bancarse que cualquier gil te hable mierda de Néstor o Cristina usando el guión que le dejó Clarín por unas chirolas… significa ser más inteligente, no cebarse en discutir la remera.
¿qué deseas para la sociedad?
¿Que queres vos para el futuro?
¿Cómo y de qué te gustaría que te hablaran las dirigencias políticas, sindicales, los referentes económicos?
¿Cómo y de qué te gustaría que te hablaran las dirigencias políticas, sindicales, los referentes económicos?
Lograr estimular en los demás OTRA AGENDA.
Una agenda que no pueda ser revoleada por el aire por un sondeo de opinión, o por un cambio de gobierno.
Una agenda que no pueda ser revoleada por el aire por un sondeo de opinión, o por un cambio de gobierno.
Una verdadera agenda
de Todos y Todas.
de Todos y Todas.
