Esta última semana se vio fuertemente sacudida cuando el
martes se anunció la formula Scioli-Zanini. Inmediatamente se levantó una
polvareda formidable, tanto fuera como dentro del kirchnerismo.
Por fuera, los operadores periodísticos más conocidos atacaron desde todo ángulo posible. Lo extraño esta vez era que sus ácidas diatribas contribuían más a calmar al kirchnerista no sciolista, que a alertar al anti k promedio. Acostumbrados como nos tienen a bordear lo esquizofrénico, no nos ocuparemos de la mentada “corpo” aquí.
Por fuera, los operadores periodísticos más conocidos atacaron desde todo ángulo posible. Lo extraño esta vez era que sus ácidas diatribas contribuían más a calmar al kirchnerista no sciolista, que a alertar al anti k promedio. Acostumbrados como nos tienen a bordear lo esquizofrénico, no nos ocuparemos de la mentada “corpo” aquí.
Sí preocupan las
voces de condenación eterna que se escuchan adentro del espacio virtual
kirchnerista.
A partir del martes por la noche comenzó una letanía dolorosa para todos. Al principio reinó la confusión.
Supusimos (quienes no tenemos acceso a fuentes privilegiadas y sólo podemos orientarnos por la intuición) que Florencio seguiría en carrera. Ya sepultada la esperanza de ganarle la interna al candidato más resistido (pero al parecer preferido) del FPV, igual quedaba la opción totalmente democrática de manifestar diferencias dentro del mismo.
Aunque el ánimo randazzista solo midiera 10%... aunque le llenaran la cara de votos, el kirchnerismo mantendría las apariencias democráticas de las que se viene preciando.
A partir del martes por la noche comenzó una letanía dolorosa para todos. Al principio reinó la confusión.
Supusimos (quienes no tenemos acceso a fuentes privilegiadas y sólo podemos orientarnos por la intuición) que Florencio seguiría en carrera. Ya sepultada la esperanza de ganarle la interna al candidato más resistido (pero al parecer preferido) del FPV, igual quedaba la opción totalmente democrática de manifestar diferencias dentro del mismo.
Aunque el ánimo randazzista solo midiera 10%... aunque le llenaran la cara de votos, el kirchnerismo mantendría las apariencias democráticas de las que se viene preciando.
Sin embargo, en la dimensión de la construcción de poder, el
cálculo fue otro. Cristina no bajó a Florencio de la interna, el hombre abandonó
la contienda.
La abandonó porque se sintió abandonado; al darle el Vice Mágico a Daniel Scioli, Cristina eligió a su candidato, mas no el nuestro. Sin amor, sin falopa ideológica sensiblera, con frío cálculo peronista.
Scioli no sólo mide en números, es evidente que tiene peso especifico propio dentro del FPV, y que también es codiciado por otros sectores más oscuros, perversos y lesivos al país (y a su gente) que los que puede llegar a mentar Diego Gwirtz en cualquiera de sus programitas basados en archivos re editados.
Así que luego de una larga campaña (en la que las aspiraciones presidenciales de varios se fueron al garete y nadie se rasgó las vestiduras), Cristina finalmente eligió a quien legarle el espíritu de la letra que ha habitado Casa Rosada desde 2003.
Y afirma este marcado de cancha, con la confección de listas que no dejan lugar a dudas de que “El Proyecto” no está solamente en el Sillón Presidencial.
La abandonó porque se sintió abandonado; al darle el Vice Mágico a Daniel Scioli, Cristina eligió a su candidato, mas no el nuestro. Sin amor, sin falopa ideológica sensiblera, con frío cálculo peronista.
Scioli no sólo mide en números, es evidente que tiene peso especifico propio dentro del FPV, y que también es codiciado por otros sectores más oscuros, perversos y lesivos al país (y a su gente) que los que puede llegar a mentar Diego Gwirtz en cualquiera de sus programitas basados en archivos re editados.
Así que luego de una larga campaña (en la que las aspiraciones presidenciales de varios se fueron al garete y nadie se rasgó las vestiduras), Cristina finalmente eligió a quien legarle el espíritu de la letra que ha habitado Casa Rosada desde 2003.
Y afirma este marcado de cancha, con la confección de listas que no dejan lugar a dudas de que “El Proyecto” no está solamente en el Sillón Presidencial.
El miércoles, Florencio Randazzo declinó su precandidatura y
se negó a entrar en campaña por la Provincia de Buenos Aires. Teóricamente esta
negativa se debe a que “dio su palabra” de que iba a competir a todo o nada por
la presidencia y que era “poco serio” bajarse a otra cosa. Aunque la otra cosa
fuera la provincia más rica y el distrito electoral más importante del país,
con 16 millones de habitantes.
Me pregunto cómo se habrán sentido los “poco serios” de Taiana, Urribarri, Rossi, Domínguez, Espinoza y tantos otros que han sido desairados por la esquiva Fortuna.
Me pregunto cómo se habrán sentido los “poco serios” de Taiana, Urribarri, Rossi, Domínguez, Espinoza y tantos otros que han sido desairados por la esquiva Fortuna.
Hasta aquí, masomenos y desprolijamente, los datos “puros”.
Ahora, la falopa.
Renunciado Randazzo, se desmadró el ovejerio K. Aparecieron
en las redes sociales convocatorias relativamente serias a impugnar el voto,
con tal de no poner en la urna a Scioli. Descontento furibundo y generalizado
entre los kirchneristas no peronistas. Los que sí nos consideramos de cuna
peronista, aunque no fuéramos a votar a Daniel en las PASO (quien escribe también
pensaba votar al señor de los trenes), no nos sorprendía. Sólo adelantaba la
fecha en que, haciendo de tripas corazón, pondríamos al manco en camino a la
rosada.
Los kirchneristas no peronistas, quienes se pasaron los últimos
8 años defendiendo a capa y espada a La Jefa, incluso han justificado y
relativizado cuestiones importantes que nos tocan bien el culo, tales como
Berni y el gendarme maravilla, Milani, Monsanto, la mega minería a cielo
abierto, o el aborto seguro, legal y gratuito que nunca fue gracias a Pancho I,
hoy se levantan indignados y abandonan el Proyecto Nacional porque Scioli no lo
representa y ellos merecían poder decirle que no a este candidato impuesto.
Sí, eso. Quienes no tuvieron ningún reparo en apegarse a la lógica
verticalista peronista de “es lo que dice La Jefa”, ahora no se aguantan este stalinismo
peronista excesivo.
Y como si la contradicción no fuera suficiente, profundizan: “Me importa un carajo Randazzo, quería poder decirle NO a Scioli, el Proyecto con este candidato se ha traicionado a sí mismo. Ahora vamos a tener que esperar 4 años para que venga ella, o Máximo o algún otro cuadro en serio”
Y como si la contradicción no fuera suficiente, profundizan: “Me importa un carajo Randazzo, quería poder decirle NO a Scioli, el Proyecto con este candidato se ha traicionado a sí mismo. Ahora vamos a tener que esperar 4 años para que venga ella, o Máximo o algún otro cuadro en serio”
Entonces, tipos que se consideran críticos y autónomos dentro
del Proyecto, exigen que haya muchísima verticalidad Antes y Después de las
PASO, mas no Durante. Claman porque en todo esté Cristina hasta la mismísima hora
de votar, y, luego cuando otro asuma la banda presidencial, que también esté
ella en todo.
Eso sí, que se baje el otro plato fuerte de este menú presidencial es ante todo un exceso de peronismo verticalista stalinista que no se piensan bancar.
No pasa por un “heredero”, ni por “flotar cuatro años hasta que Ella vuelva”, frases que también desnudan lo poco que hemos logrado enraizar la verdadera democracia, el empoderamiento del pueblo. Ante un revés electoral (que no fue), quienes se llaman a sí mismos militantes de un proyecto nacional y popular, eligen estar en suspenso, hasta que vuelva un cuadro que ellos respeten. O bien Cristina, o bien su hijo.
Eso sí, se autodenominan críticos, no verticalistas. Porque votan candidatos, no partidos (!!!)
Eso sí, que se baje el otro plato fuerte de este menú presidencial es ante todo un exceso de peronismo verticalista stalinista que no se piensan bancar.
No pasa por un “heredero”, ni por “flotar cuatro años hasta que Ella vuelva”, frases que también desnudan lo poco que hemos logrado enraizar la verdadera democracia, el empoderamiento del pueblo. Ante un revés electoral (que no fue), quienes se llaman a sí mismos militantes de un proyecto nacional y popular, eligen estar en suspenso, hasta que vuelva un cuadro que ellos respeten. O bien Cristina, o bien su hijo.
Eso sí, se autodenominan críticos, no verticalistas. Porque votan candidatos, no partidos (!!!)
“¡¿De verdad pensás que se bajó? Lee la carta,
nena!”
¿Pero cómo? ¿No era Randazzo el más fiel? ¿Cómo es que
entonces primero hace pública y a través
de Clarín (nada más y nada menos) su carta de renuncia, donde básicamente dice
que lo bajaron de los pelos? ¿Y por qué le creemos a Floro tan a pies
juntillas, después de que se sacó la camiseta de militante? ¿O no era
responsabilidad suya presentarse en las internas aunque su vice fuera Barragán?
¿O no le debe nada a quienes lo sostenían y lo pensaban votar en agosto? ¿Ni al
Proyecto?
“Competir contra
Zanini es competir contra CFK” Otra tanda de mala leche del ministro, que
encima algunos festejan. Lo que está diciendo en ese twit que convenientemente
publica al otro día de su carta fatídica es: “yo quería a Zanini, yo quería ser
el candidato presidencial de CFK, y como no pudo ser, no quiero ser nada”.
Esquiva el bulto y buchonea a Cristina por twit.
Massa no lo podría haber hecho peor.
Massa no lo podría haber hecho peor.
Ahí tienen la lealtad de Randazzo al Proyecto. Dejó huérfanos
a cientos de miles de votantes, y ninguneó la posibilidad de quedar al frente
de la provincia.
¿Por qué le voy a creer a un tipo que, como Pedro, nos niega
tres veces? Negó las PASO, negó su responsabilidad como militante referente y
negó al Proyecto en PBA.
Hasta acá masomenos una recopilación de las cosas q pueden
leerse en cualquier red social sobre los acontecimientos políticos de la
semana, y mi indisimulado desencanto con el candidato que pensaba votar en las
primarias.
Estas discusiones son las que ponen de manifiesto las
tensiones que ocurren entre la construcción de poder político y el armado de un
discurso que legitime estos ordenamientos, discurso que suele negar las
contradicciones propias de la labor política.
Estamos todavía ante un empate hegemónico dentro de nuestras
fuerzas políticas nacionales: lo viejo no se termina de morir, lo nuevo no
termina de nacer.
Lo que estamos viviendo hoy los kirchneristas de a pie (o
sea los cuatros de copas), es la resaca del enfrentamiento mediático con la Corpo.
Habían pintado una caricatura de escenario político: Había una derecha kirchnerista genuflexa (Scioli) y una izquierda kirchnerista intransigente (Randazzo). Enfrentadas en elecciones primarias, una de estas facciones sería ungida por el voto popular, y la otra acompañaría legitimando.
Habían pintado una caricatura de escenario político: Había una derecha kirchnerista genuflexa (Scioli) y una izquierda kirchnerista intransigente (Randazzo). Enfrentadas en elecciones primarias, una de estas facciones sería ungida por el voto popular, y la otra acompañaría legitimando.
Ahora, dado un irresponsable fogoneo sobre el candidato más
fuerte del FPV, pareciera que el Proyecto se rinde, se desinfla. Y el que lo
vació de contenido no fue Scioli, a quien todavía le faltan un par de meses
para dedicarse a ello, si lo fuera a hacer, sino Diego Gwirtz y quienes repiten
y difunden los contenidos de sus programas.
No fue Clarín, ni La Nación, ni Cristina, ni siquiera el Neoliberal Stalinista Manco… los que golpearon al Proyecto en su alma sensible, fueron otros. Son los creadores de esta lógica cancherita que se evidencia en la CABA en la que “si no sos K, votas a Macri, te gusta que se mueran nenes en la Ciudad”.
Esta lógica discursiva que mucho tiene de tribuna y muy poco de política hoy se aplica entre nosotros… si le señalás a un “militante” desencantado que votar en blanco es bajarse del Proyecto, dejarlo indefenso, sos automáticamente un comisario naranja que le vino a robar la posibilidad de elegir.
Pasamos de repetir 678 a repetir el maoísmo sciolista de TN.
Los creadores de cómodas ilusiones blancas y negras, hoy tienen la responsabilidad por cada voto desencantado.
Ahora, los que bienintencionadamente creyeron que Randazzo era el más fiel, quien mejor representaba al espíritu de Néstor y Cristina, están on fire y no entienden que pasó: “¿Dónde está mi batalla épica dentro del kirchnerismo eh? ¿Dónde está el bien contra el mal? ¿Y mi Caballero Blanco, donde está mi Caballero Blanco?”
No fue Clarín, ni La Nación, ni Cristina, ni siquiera el Neoliberal Stalinista Manco… los que golpearon al Proyecto en su alma sensible, fueron otros. Son los creadores de esta lógica cancherita que se evidencia en la CABA en la que “si no sos K, votas a Macri, te gusta que se mueran nenes en la Ciudad”.
Esta lógica discursiva que mucho tiene de tribuna y muy poco de política hoy se aplica entre nosotros… si le señalás a un “militante” desencantado que votar en blanco es bajarse del Proyecto, dejarlo indefenso, sos automáticamente un comisario naranja que le vino a robar la posibilidad de elegir.
Pasamos de repetir 678 a repetir el maoísmo sciolista de TN.
Los creadores de cómodas ilusiones blancas y negras, hoy tienen la responsabilidad por cada voto desencantado.
Ahora, los que bienintencionadamente creyeron que Randazzo era el más fiel, quien mejor representaba al espíritu de Néstor y Cristina, están on fire y no entienden que pasó: “¿Dónde está mi batalla épica dentro del kirchnerismo eh? ¿Dónde está el bien contra el mal? ¿Y mi Caballero Blanco, donde está mi Caballero Blanco?”
El Caballero de la Blanca Luna ha venido, ha vencido… los
pequeños Quijotes vuelven a su hogar, para finalmente morir, tras haber
recuperado el juicio.
Esperemos que no.
Porque Dulcinea no era tan bella, ni Rocinante un purasangre…
Pero nuestros Gigantes son de verdad, y los Quijotes imprescindibles.
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