martes, 28 de mayo de 2013

Werther

De los libros que leí, hoy es Werther el que viene a colación  A colación digo, porque se cuela entre mil pensamientos, se abre camino elegantemente sorteando toscos mobiliarios mentales. Evidentemente ninguna urgencia, ninguna obligación  ninguna inyección contra el insomnio puede con Goethe. Hoy me acosa el fantasma de su obra. Y me gusta brindar con el. Bah, me gusta brindar con todo el mundo.
A veces la vida se me asemeja al baile en que Werther avanza decididamente hacia Charlotte, desafiando las convenciones de todo un bloque histórico  El roce de la fatalidad en la cintura al son de una vigorosa pieza alemana como altar del sacrificio y los amplios ojos azules de un gran amor para caer en un abismo por el que vale la pena morir.


"Cuando el hombre no se encuentra a si mismo no halla nada".


Todavía bailo, entre salto y salto, giros y evoluciones de una pieza atrevida, deseando y temiendo adrenalinicamente el roce en la cintura que precede al encuentro de nosotros mismos. Nuestra propia fatalidad tras aquellos ojos azules.


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