La política es un transitar constante, en permanente cambio. A eso refiere la frase “Solo la organización vence al tiempo”, que preside el gran salón de la CGT histórica. A pesar de los esfuerzos mediáticos por mostrar al arte político como la sumatoria inamovible y eterna de técnicas de dominación y choreo, los que la transitamos, sabemos que no es así. Ese relato sobre la política como el salón muerto de la historia, donde se acumulan los tesoros de los sometidos, no existe. Es una construcción de quien justamente gana con el desconocimiento o con la activa ignorancia de las mayorías.
Y la verdad que esos nunca fueron, ni son, ni serán, los políticos.
Otro de los lugares comunes donde vacacionan las ganas de hablar pelotudeces de toda nuestra sociedad, es que toda política, es partidaria.
No.
No, no me discutas Lector.
No.
Hay millones de formas de hacer política y no necesariamente están contenidas en la forma de un partido que compite por las elecciones. Organizaciones de barrio, asociaciones civiles, campañas de conciencia, ONGs, ollas populares, marchas, centros culturales, jornadas de reflexión de la iglesia, colectas de donación, recitales a beneficio.
Todo eso es político, seas consciente de ello o no. La construcción política en este país (porque tiene sus características y procesos propios, no por citar la consabida zoncera “essste pais”, muy dada a caérsenos de la boca 7 veces por día), parte de la organización de actores frente a un reclamo concreto, históricamente invisibilizado, que cobra con los años, importancia determinante. De hecho, una de las patas del movimiento peronista es justamente la de haber interpretado correctamente estas señales en los ciclos políticos de la historia.
Hace un tiempo se puso de moda la farsa del debate político a través de las redes sociales. Uno se pasa horas sentado respondiéndole a mil forros ignorantes, cree que hizo algo por la sociedad, y en realidad solo consumió la ilusión de haberse puesto a hacer algo. Es tan pelotudo creer que le aportás al proyecto nacional o a la Republica retwiteando 678 o el programa de Lanata, como creer que por compartir la foto de un nene cagado de hambre, Dios lo va a poner en la senda de un asado y un flan con dulce de leche todos los días.
Ah pero, resulta que si vos proporcionás forradas para que la gente comparta, la vida virtual es otra cosa.
El choque titánico entre un gobierno de retórica estatal y una prensa hegemónica corporativa y trasnacional, generó la energía necesaria para el surgimiento de miles de pequeños portales, medios, referentes de opinión, personalidades, etc, de ambos lados de la grieta. Como el consumo de información y desinformación es voraz a niveles impensados para quienes todavía diseñan e implementan los criterios de comunicación política, se ha degradado la calidad del periodismo, de la investigación, de la labor del comunicador social, para poder abarcar la voracidad de un mercado consumidor, adicto a la reafirmación de sus propios valores y su propia identidad de consumo. La reflexión no es sino hacia adentro, y sobre rieles subjetivos, la mayoría de las veces falaces.
El entramado de información de redes sociales es un campo minado, lleno de noticias truchas, jodas, chistes o falsas tragedias. Podés tardar hasta 2 días para chequear algo. Todos quieren su segundo de fama, su viralización. La ilusión es: si soy compartido, soy famoso, si soy famoso tengo algo, una quintita con pileta, en un lugar que no existe. La gente sabe mi nombre en la calle. Wow, de repente, soy más que Pergolini. Hasta podés enganchar minitas.
En días más felices, concretamente a partir del 2010, -momento en que confluyen la irrupción de las redes sociales a la vida cotidiana y móvil con la pelea clarín gobierno-, muchos se volcaron a las charlas debate virtuales, a los blogs, las páginas, perfiles de Twitter y Facebook, desde los cuales “bajar línea” o exponer la producción intelectual propia, en los casos más felices. Existen preciosos blogs y foros con bellísima información, y la posibilidad de intercambio con personas agudas, interesadas en el tema. Hay para elegir y para contrastar, para recomendar y señalar, de la temática que desees, desde el punto de vista que más te interese.
Y existen, lo que con un amigo y Compañero llamamos “Las fabricas de pizzas”. Así como Marquitos – Ladrón de Hamburguesas – Peña, tiene su equipazo de blogueros y call centers pagos para la destrucción de cualquier tipo de capital simbólico del kirchnerismo a través de las redes sociales, el kirchnerismo tiene entre sus enorme capital humano, a estos parripollos de opinión, faltos de toda nutricionalidad intelectual o política, que venden cancherismo nac & pop a los gritos.
Nuestros propios Deborah Plager.
Uno de los más nefastos puestuchos traficantes de escherichia coli mental es el, pongámosle que afamado, Vengador Recargado.
Por mucho y muy gratificante que sea compartir sus giladas para hacer poner verdes a los pichones de gorilas de nuestras redes, considero que hacer pasar el panelismo vedette en cualquier formato por periodismo, es contraproducente. Máxime el momento que estamos viviendo en el campo popular. La existencia de trolls y avatares en internet es algo tan natural como el pasto en una plaza. Son la lluvia de un mundo sin puertas, ventanas, cielos ni suelos. Pero al querer invadir la realidad con su pretensión de relato, ya no político, sino como horizonte ideológico, o criterio normalizador de lo que es y no es… me parece tan brutal como la transferencia de recursos y oportunidades que viene realizando el macrismo hace 6 meses. ¿Por qué digo esto? Porque los análisis que provee la porquería esta de perfil, y que son encontrados graciosos e interesantes por muchas personas de buena fe, revisten el contenido y profundidad de un dibujo.
¿Usted, Lector, puede darle de comer a su familia sirviendo en los platos un dibujo de un cacho de churrasco? Bueno, pruebe debatiendo, o construyendo política desde la óptica “periodística” del Vengador Recargado.
Lo que tiene recargada es la buzarda de la cantidad de cenas en Palermo Hollywood que se mandó todas las veces que quiso fanfarronear su página pedorra, aducidamente nacional y popular. Pelotudos como él que durante la campaña, nos llenaron el culo a los militantes de cachetazos, de chicanas, de bajezas, a través de sus páginas de remierda, solo para poder seguir sacándole descuentos al Perón Perón y otros sucuchos que se dedicaron a llenarse de guita a costa del marketing peronista, pero que ni a patadas en el orto salieron a moverse, como no fuera sacarse el celular del mismo para tipearnos una estupidez por Facebook. ¿Y esos monos ignorantes cuyas consecuencias después aguantamos los militantes de todas las instancias, quieren darnos lecciones sobre lucha y pertenencia de clases?
Desde hace unas semanas, Gervasio Muñoz, del Frente de Inquilinos, recibe amenazas hacia él y su familia, a causa de, justamente, su tarea militante. Como cualquiera sabe, el mercado inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires, y del país, es lisa y llanamente una mafia. Existe una ley del año 2007 por la cual las inmobiliarias no pueden cobrarte más de un mes de comisión para mudarte. Nunca se cumplió. La transferencia de dinero del sector inquilino al del empresariado inmobiliario es brutal.
Y resultó, ilegal.
Ante el fallo de la justicia y los avances en el campo de la organización inquilina, el referente más activo y visible mediáticamente, fue blanco de todo tipo de aprietes por parte de las inmobiliarias más grandes del país.
¿Lo apretaron para que deje de usar esa camisa demodé a cuadritos que tiene siempre puesta?
No, lo apretaron para que deje de joder con organizar a los inquilinos para que accedan a su justo derecho de acceso a la vivienda.
Lo apretaron para que deje en estado de inocencia de oveja al millón de personas que alquila en la ciudad y está a merced de un mercado absolutamente desregulado y devorador, que actúa con complicidad de la clase política porteña. Lo aprietan a él, amenazan a su familia (el pibe es papá), para desgastarlo.
Total siempre puede largar todo y laburar en cualquier cosa que le deje guita. Hizo carrera. Tiene contactos, algunos le tenemos afecto. Podría dejar todo a la mierda y vivir bastante más tranquilo que ocupándose de que Armando Pepe no se garche tanta gente por día, cebado arriba de las propiedades arrancadas en mesas de tortura a los desaparecidos del Proceso. Gente mucho más pesada y turbia de la que vos y yo, Lector, conocemos. Y Gervasio está bastante solo. Su soledad contiene también la imagen y la vulnerabilidad del sector al que representa. Atomizado, invisibilizado… amenazado silenciosa pero brutalmente por un Leviatán, burocrático. Kafkiano.
Y encima, bancarse que te forren los que nunca levantaron el culo de la silla, salvo para ponerla en la más comoda del restaurant palermitano más vendehumo. Con un guioncito preparado para idiotas que da calambres en la sinapsis. Lindo cuadro resumen del momento picante que pasa la política real en contraposición al despliego de fuegos artificiales y publicidad marketinera del Reino de la Medición de Imagen.
Dije al principio que la política es transformación y adopta innumerables formas, aspectos y experiencias. Si yo tengo que elegir entre un perfil de internet que publica canchereadas haciéndolas pasar por periodismo de opinión, o un referente social de un sector popular postergado históricamente, (permítame recordarle al lector reaccionario que el inquilino abarca desde sector clase media alta, hasta el absolutamente precarizado. Desde recoleta a villa 1 -11 -14.), voy a elegir al que construye política real.
El Vengador Recargado no es más que un gordo infinitamente bocón, infinitamente ignorante, incapaz de diferenciar un eructo de un argumento.
Los chetos de Caballito saludamos con tristeza al Envenenador de Morón.
Con tristeza porque es triste que este monigote sea más trascendente que los referentes sociales más activos de esta generación (me permito citar acá además de Gervasio a Georgina Orellano, referente de Ammar)… pero acostumbrados también a que la batalla cultural con el mercado superficial y oxigenado genere estos vapores tóxicos y enriquezca a los menos talentosos.
Con tanto humo el bello fiero fuego no se ve.
Pero está.
Con Gervasio no, parripollo sin dignidad, con Gervasio no.

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